
Sergio Alfaro, orgullo lambayecano, artista, artesano y señor de las calabazas y los mates burilados
Crédito de la foto: Sergio Alfaro
De Lambayeque para el mundo
Calabazas que cuentan historias
Esta sección ha sido posible gracias a la generosidad del gran Sergio Alfaro, quien comparte con pasión el arte de los mates burilados y su profundo amor por el cultivo de las calabazas. A través de sus relatos y recuerdos de sus padres y abuelos, Sergio nos transporta también a su niñez y a la memoria viva de Lambayeque.
Sergio, con su arte, no solo nos ofrece trabajos maravillosos y de uso práctico, sino que también rescata y recrea los saberes ancestrales vinculados al uso de las calabazas lambayecanas, dándoles formas y usos novedosos y únicos. Nosotros, en el Proyecto Apeñ Muchik, dedicamos nuestros esfuerzos a la recuperación de nuestra lengua ancestral, el mochica, y no pudimos encontrar mejor aliado que Sergio.
Trabajar junto a Sergio me ha permitido ver de manera muy real cómo el mochica sigue viviendo en palabras heredadas de sus padres y abuelos, y en los saberes de la comunidad donde creció. En los nombres, en las historias y en la relación cotidiana con las calabazas y los mates, sobreviven fragmentos de nuestra memoria ancestral lambayecana.
¡Peñæss, Utso Sergio!
¡Gracias, gran Sergio!
La información presentada en esta sección, así como los nombres tanto en mochica como científicos, son fruto de mi investigación. Espero de corazón que, cuando se comparta o utilice información de esta página, se respete el trabajo de Sergio y el mío mediante la correspondiente cita.
Una manera de agradecer tanta generosidad y amor por la cultura lambayecana es también visitando la página web y el perfil de Instagram de Sergio, así como adquiriendo su trabajo, el cual puede personalizarse según el gusto de cada cliente.
Para más sobre Sergio Alfaro:
https://sites.google.com/view/elchuchu/web
https://www.instagram.com/sergioalfaro.pe/
¡Aprendamos ahora junto a Sergio y Apeñ Muchik sobre nuestras calabazas en Lambayeque!
Con cariño:
Rita Eloranta & Sergio Alfaro.

Pochita es la fiel burrita de Sergio Alfaro, compañera inseparable en el campo y gran ayuda en el transporte de las calabazas cosechadas.
¡Peñæss, Pochita!
¡Gracias, Pochita!
Crédito de la foto: Sergio Alfaro

Sergio Alfaro, en Chotuna.
Crédito de la foto: Sergio Alfaro
Ñañpaxllæko chum
Las calabazas de Lambayeque
Las calabazas han formado parte de la vida cotidiana lambayecana desde tiempos ancestrales.
En esta sección aprenderemos nombres mochicas de calabazas y de los utensilios hechos con ellas.

El loche nuestro de cada día
Crédito de la foto: Flor Picón de Piscoya
¿Sabes cómo se dice "loche" en mochica?
Ningún norteño se imagina un arroz con pato o un seco sin loche. En lengua mochica, este ingrediente emblemático era conocido como loch o fuk. Hasta hoy todavía pueden escucharse formas como fuque, una versión españolizada del término, aunque Brüning señala que en su época se escuchaba incluso juque (Brüning, s.f. a/b; Brüning, 2017: 32).
El loche lleva como nombre científico Cucurbita moschata.

Utso fillu, poto y canseador
Crédito de la foto: Sergio Alfaro
utso fillu - ponga - checo
(Lagenaria siceraria)
El registro de Brüning (s.f. a/b) utso fillu incluye el adjetivo utso 'grande' y fillu 'recipiente' y es traducido o equiparado a la palabra ponga. Además, Brüning (2017, 6-7, 97) señala que las pongas eran también conocidas como checos y menciona que eran grandes recipientes hechos de calabaza seca utilizados para almacenar granos, servir chicha y otras actividades de la vida cotidiana en la costa norte. Algunas podían alcanzar incluso más de 80 cm de diámetro.
Actualmente, la palabra checo suele usarse de manera más general para distintas calabazas secas, pero sus descripciones sugieren que originalmente el término se refería especialmente a este tipo de recipientes elaborados a partir de grandes calabazas secas.
Video que muestra un utso fillu o ponga
Crédito del video: Sergio Alfaro

fillu y llepek
Crédito de la foto: Sergio Alfaro
fillu - poto para beber chicha
llepek - chucula
Brüning (s.f. a/b) menciona que el fillu es un poto pequeño para beber chicha y registra llepek para referirse a la chucula, es decir, el utensilio que se conoce como cojudito o canseador en Lambayeque.
El llepek o chucula consiste en una calabaza cortada longitudinalmente, dejando el cuello como mango, utilizada para sacar agua, chicha u otros líquidos.
Además, existían chuculas de distintos tamaños, incluso algunas muy pequeñas empleadas para beber aguardiente o chicha, lo que muestra la gran variedad de usos domésticos que tenían las calabazas secas en la vida cotidiana de la costa norte (Brüning, 2017: 10).

Sirviendo chicha
Crédito del material gráfico: Sergio Alfaro
uñ - recipiente para beber chicha
Aunque actualmente esta palabra ya no es conocida, fue registrada en documentos de fines del siglo XIX e inicios del XX (Middendorf, 1892: 62; Brüning, s. f. a/b).
¿Sabes cómo se dice "Queremos tomar chicha" en lengua mochica?
Se dice Lokesh kutsio mannæm.
A continuación podemos ver un video que Sergio nos ha compartido en el que se sirve chicha en el poto que posiblemente llevó el nombre de uñ en la lengua ancestral lambayecana.
Video: Lokesh kutsio mannæm - Queremos tomar chicha
Crédito del video: Sergio Alfaro

kota
Crédito de la foto: Sergio Alfaro
kota "tripas de los zapallos, loches y fuques"
Brüning (s. f. a/b) registra la palabra kota como “tripas de los zapallos, loches y fuques”. De esta manera hace referencia a los filamentos y las pepas del corazón de las calabazas que generalmente se desechan. Sergio Alfaro utiliza hasta hoy una forma similar: kuta, heredada de generaciones anteriores.
Asimismo, Sergio cuenta que su mentor en el arte del burilado de mates, el maestro Mercedes Álamo, utilizaba estas fibras y semillas de la calabaza para alimentar a sus animales, pues desde siempre se ha sabido que esta parte es nutritiva y sabrosa. El propio Sergio continúa dándole uso hoy en día: emplea la kuta para conservar las semillas que utilizará en la siguiente siembra, colocándolas sobre esta especie de “camita” vegetal que ayuda a protegerlas y mantenerlas.
Así, incluso aquello que muchas veces hoy se desecha sigue formando parte de los conocimientos prácticos y del aprovechamiento integral de las calabazas en Lambayeque.
Video: Sergio extrayendo la KOTA de una calabaza
Crédito del video: Sergio Alfaro

Sergio Alfaro y un kotek
Crédito de la foto: Sergio Alfaro
kotek - contenedor, recipiente
Según Brüning (s. f., a), el término kotek designaba un recipiente relativamente grande utilizado para guardar los husos de hilar.

Lapas
Crédito de la foto: Sergio Alfaro
lapa - recipiente extendido
Hay menciones de la palabra lapa ya en 1644 en la gramática de la lengua mochica de Fernando de la Carrera. En uno de sus ejemplos, el autor explica que se puede llevar pescado en una lapa y muestra además cómo se podía decir “en la lapa” en la lengua ancestral.
En Apeñ muchik aprendemos que nik es el elemento que sirve para expresar “en” o “dentro de”. Debido a que lapa termina en vocal, se añade una -ng para relacionarla con nik. Así, lapang nik significaría “en la lapa” (De la Carrera, 1644: 120).
En resumen: lapang nik = en la lapa
Middendorf (1892) y Brüning (s. f. a/b) registran también la palabra. Cumpa Pizarro (2002: 107) explica que la lapa es un mate grande que se puede usar, entre cosas, para servir piqueos o vender panquitas de life. El life es un pez pequeñito de agua dulce de apariencia de "pequeña culebra" pero que es de buen sabor (Cumpa Pizarro, 2002: 108).

lapa pequeña
Crédito de la foto: Sergio Alfaro

Una calabaza convertida en tsona
Crédito de la foto: Sergio Alfaro
tsona - "calabaza chica para la cal"
El uso de caleros y paletas para acompañar el chacchado de coca forma parte de antiguas tradiciones andinas presentes desde tiempos prehispánicos. Algunos de estos objetos fueron elaborados con gran detalle artístico en metales preciosos y estuvieron asociados a contextos rituales y de prestigio (Castillo Narrea, 2017).
Brüning (s. f. a/b) registra el término tsona para designar la calabaza utilizada como calero. Asimismo, señala que en la costa norte las calabazas tenían numerosos usos cotidianos: servían para cargar agua, almacenar granos y otros productos, y menciona también que las más pequeñas y alargadas eran utilizadas “para cal que usan los mascadores de coca”, evidenciando que podían emplearse como pequeños caleros (Brüning, 2017: 6).

Calabaza del tamaño de un tomate
Crédito de la foto: Sergio Alfaro
chum / shune - calabaza comestible
La palabra chum para referirse a calabaza comestible se encuentra registrada en Brüning (s. f. a/b), mientras que en Middendorf (1892: 61) aparece bajo la forma de cyun. Brüning (2017: 32) menciona además haber visto y comido en Íllimo una calabaza con forma de tomate, conocida allí como “carequilla”, y afirma sobre ella que "es buena comida".
Bibliografía consultada
Brüning, Hans Heinrich (s.f.a): Mochica Wörterbuch I (BRÜ 1.34). Manuscrito. Hamburgo: Museum für Völkerkunde.
Brüning, Hans Heinrich (s.f.b): Mochica Wörterbuch II (BRÜ 1.35). Manuscrito. Hamburgo: Museum für Völkerkunde.
Brüning, H. H. ([1920] 2017). Diccionario etnográfico de la costa y sierra norte del Perú. M. Urban & R. Eloranta Barrera-Virhuez (Eds.). Universidad Pedro Ruiz Gallo / Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Castillo Narrea, L. E. (2017). Las paletas de calero de la costa central durante el Horizonte Tardío (1440-1532 d. C.). Bulletin de l’Institut français d’études andines, 46(1), 267–290. https://doi.org/10.4000/bifea.8409
Cumpa Pizarro, R. F. (2002). Lambayecanismos: El lenguaje nuestro de cada día. P&P Servicios Generales E.I.R.L.
De la Carrera, F. (1644): Arte de la lengua yunga. Lima: Joseph Contreras.
Eloranta, R. (2025). Apeñ muchik – Aprendo mochica (2.ª ed.). Babel Publishing Company.
Eloranta, R. & Chávez Tovar, A. (2025). Apeñ muchik – Aprendo mochica. Fondo Editorial de la Universidad Pedro Ruiz Gallo & Babel Publishing Company.
Middendorf, E. W. (1892). Das Muchik oder Chimu-Sprache (Die einheimischen Sprachen Perus 6). F. A. Brockhaus.